Embutidos Miguel España e Hijos quería simplificar y dar claridad a su sistema de packaging sin perder sus códigos visuales más representativos. El reto: encontrar un equilibrio entre tradición, elegancia e innovación y mejorar la presencia en el punto de venta.
Junto al equipo interno de marketing, exploramos nuevos caminos visuales para desarrollar un sistema de etiquetas más claro, coherente y reconocible. La cerámica talaverana se convirtió en nuestra referencia conceptual: un universo visual ligado al territorio que refuerza el sentido de pertenencia y conecta con la tradición, integrándose con el logotipo y los colores corporativos de la marca.
El resultado es una evolución del packaging que respeta la identidad existente y la proyecta hacia nuevas posibilidades. Un trabajo de acompañamiento y desarrollo de uno de los puntos de contacto más relevantes de la marca: el lugar donde la identidad se encuentra con el producto y donde la marca se hace visible, reconocible y tangible.
Los visuales que mostramos son exploraciones desarrolladas durante el proyecto. La decisión final de aplicar estas mejoras está en manos de la marca. Nosotros esperamos que así sea. Tenemos ganas de ver estas etiquetas en el mercado y comprobar cómo funcionan junto al producto.
«Nos ha resultado muy interesante poder ver y valorar enfoques diferentes.»





